El nopal mexicano se abre paso en el sector energético

05Por David Polo

La historia energética del mundo entero en el último siglo se encuentra atravesada por una dependencia dominante de los combustibles fósiles extraídos del subsuelo de nuestro planeta, hecho que ha tenido como consecuencia un impacto ambiental desfavorable para la naturaleza, debido a las emisiones de bióxido de carbono que día tras día saturan la atmósfera de todas las grandes ciudades. Del incremento de 0.07% en la temperatura global registrado en los últimos cien años, tan sólo a partir de 1975 se ha registrado un incremento en la temperatura mundial por década de 0.14%.

Fue el mexicano Mario Molina, Premio Nobel de Química en 1995, uno de los primeros en advertir sobre el calentamiento global por los gases de efecto invernadero, cuyas consecuencias actualmente se resienten en todo el mundo y países enteros se esfuerzan en contrarrestar. Por ello no deja de ser importante el surgimiento de una industria especializada en la producción de biocombustibles, en la que México ha desarrollado innovaciones de gran trascendencia.

Relevante es el caso del ingeniero químico Daniel Gómez Iñiguez, quien desarrolló una planta de producción de combustible orgánico a partir de una gran variedad de materias primas, que van del aceite de cocina usado a la higuerilla o el piñón mexicano, lo que le valió ser reconocido como uno de los diez jóvenes innovadores emprendedores menores de 35 años más destacados por la MIT Technology Review.

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La característica principal de los biocombustibles es que son producidos a partir de materia orgánica o de sus desechos metabólicos y absorben en el proceso una gran cantidad de bióxido de carbono, a diferencia del petróleo, generado de manera natural tras miles de años de transformación química de materia orgánica en las capas geológicas de nuestro planeta.

En México también destaca la producción de biogás a partir de la planta de nopal. Comparado con la jatropha, materia prima frecuente en este sector, una hectárea de nopal genera 43,200 m3 de gas, equivalente a 25,000 litros de diesel, mientras que la primera únicamente proporciona el equivalente a 3,000 litros por hectárea.

Probablemente el mayor auge de esta industria tenga lugar en Zitácuaro, Michoacán, donde los campesinos Rogelio Sosa y Antonio Rodríguez han desarrollado en los últimos diez años un proceso que permite obtener gas metano a una concentración de 96% a partir de la cactácea, que suministrado a un automóvil alcanza un rendimiento de hasta 200 kilómetros a una velocidad de 130 kilómetros por hora con una carga de 4,600 litros comprimida a dos kilos y medio, con un costo de diez pesos por unidad.

Aproximadamente el 90% de la biomasa del nopal puede ser aprovechada para la producción, y el diez por ciento restante es utilizado para la elaboración de composta empleada en los cultivos, mientras que el agua extraída de la planta se ocupa para los sistemas de riego, permitiendo un  gran rendimiento productivo. Además, el cultivo del nopal puede realizarse en cualquier tipo de terreno, ya que la planta ha desarrollado una gran resistencia a los climas extremos, por lo que se vuelve ideal para el aprovechamiento de tierras áridas o climas desérticos.

La importancia del nopal en la historia de México es trascendental. Los mitos prehispánicos atribuyen a un nopal y un águila el asentamiento mexica en el territorio de la actual Ciudad de México. La planta también es parte del escudo nacional y se considera parte de la canasta básica de cualquier mexicano. Ahora también comienza a ganar terreno en la industria energética de nuestro país.

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