Ilse Barrios Fernández


Ilse Fernández: “ser un fantasma” en el quirófano y capturar la hora dorada de una familia

Hay fotos que no se repiten. No porque no puedas volver a encuadrar, sino porque el momento —literalmente— no vuelve. La imagen con la que Ilse Fernández resultó ganadora en la 15ª edición de México en una Imagen nace justo de ahí: de un instante irrepetible, íntimo y profundamente humano. Una fotografía tomada en una cesárea, en el punto exacto en el que la vida entra al mundo y todo se vuelve emoción, luz, nervio y silencio.

Ilse se conectó desde Ciudad de México, y desde el inicio dejó claro algo que define su manera de mirar: no se encierra en una sola etiqueta. “Me gustaría decirles que tengo un estilo de foto, pero la realidad es que no”, contó. “Me encanta aprender… soy súper versátil… hago un poco de video, drone… hoy en día estar en prensa.” Y aunque le gustan paisaje, arquitectura, retrato y concierto, hoy está explorando documental: “me está gustando también bastante.”

Tres personas y una Nikon: el inicio de todo

Su camino comenzó con preguntas simples que a veces cambian una vida. Una tía le dijo: “si siempre tomas fotos… ¿por qué no te compras una cámara?”; un amigo le prestó una Nikon y le enseñó lo básico; y su hermano completó el impulso. “Para mí fue un ‘¿seré buena?’”, recuerda Ilse. Y cuando hizo click con la cámara, pidió una propia de regalo: “una de uso… porque es un hobby muy caro… así puedo tirar y tirar y practicar.” Su primera cámara fue una Nikon D3500, que todavía conserva.

Ese espíritu de aprender en el error —“a base del error”— se volvió parte de su forma de crecer. Y con el tiempo cambió de equipo: hoy trabaja con una Sony A7III, pero lo esencial sigue siendo lo mismo: la foto la hace el fotógrafo, con lo que vive, siente y observa.

La foto ganadora: Jalapa, una clínica y cero margen de error

La imagen seleccionada por el jurado fue tomada en Xalapa, Veracruz, en una clínica. Ilse lo dice sin romanticismo: “Es una foto que nunca imaginé tomar. Fue un reto… porque no había un margen de error.” Ahí entendió algo que pocos fotógrafos enfrentan de manera tan literal: “o la tomas o la tomas. No hay manera de regresarlo.”

En el quirófano, todo cambia: la luz es dura, blanca, clínica; el ambiente se siente frío; y, al mismo tiempo, hay emociones intensas alrededor. Ilse estaba ahí por una razón personal: “me gusta mucho la medicina… era increíble tener estos dos mundos: el área médica y la fotografía.”

El bebé nace por cesárea, el pediatra lo recibe y hace el procedimiento necesario para estimularlo. La luz se alinea, el instante se abre y ocurre la foto. Pero lo que vuelve poderosa su historia es lo que Ilse decidió cuidar: “siempre intenté ser muy ética… cuidar a la mamá… la sangre… a los médicos… al bebé… porque es un momento muy íntimo.” Su objetivo era claro: respeto antes que espectacularidad.

“La hora dorada”: fotografía y nacimiento en una sola idea

Ilse tituló la imagen “La hora dorada” por un doble significado. Por un lado, en fotografía es uno de los momentos más cálidos y bellos de luz. Por otro, en maternidad se le llama así a la primera hora de vida: adaptación, apego, primer encuentro con el mundo. “Hice ahí la unión”, explicó.

Lo que no se ve: el papá, el llanto y el vértigo emocional

En la foto no aparecen los rostros de todos, ni el caos real del quirófano. Ilse contó lo que quedó fuera: “el papá… nervios, estrés, no sabe ni dónde meterse”; la mamá tapada que no ve, solo escucha; el llanto cuando oye al bebé; enfermeros moviéndose rápido, instrumentos, rutinas. “Todo es muy rápido… son instantes”, dijo. Una cesárea se siente como si durara cinco minutos, pero adentro el tiempo se deforma.

Y, aun así, Ilse mantuvo una regla: no estorbar. “Siempre las tomé a distancia… mi meta es ser un fantasma ahí que toma fotos.”

La huella: familias lejos, un bebé cerca

Sunny Quintero (en la charla anterior) dejó una pregunta preciosa: ¿qué huella has dejado en la fotografía? Ilse respondió desde lo más humano: estas fotos a veces fueron el primer puente con familia lejos. “Me tocó familias que no tenían a nadie aquí… y vieron al bebé por estas fotos.” Por eso también las entregaba rápido: “procuraba entregárselas como a la hora… hora y media… para que dieran la noticia.”

En ese gesto hay un valor enorme: la fotografía no solo como recuerdo, sino como presencia. Como una forma de decir “aquí está”, “está bien”, “ya llegó”.

Modo jurado: elegir duele, incluso entre tres

En la dinámica de ver tres fotos ganadoras, Ilse se dejó llevar por lo que transmite. En la primera, le atraparon “los colores… y la expresión” del niño y el peso cultural de la tradición. En la segunda, sintió “felicidad, alegría… disfrute” (y conectó con la energía de la fotógrafa). En la tercera —la de Iván Macías— regresó al contraste y la naturalidad: “hay mucho contraste entre el verde y el rojo… y la naturalidad de la escena.” Al final eligió esa, porque el personaje se entiende en su entorno sin que el fondo distraiga.

Fotos: Jose María Jiménez Varela / Diana Beltrán Rodríguez / Ivan Macias

Orgullo de México: un país-mundo… y tacos al pastor

Cuando se le preguntó por qué se siente orgullosa de México, Ilse lo dijo como quien describe algo inmenso: “México lo tiene todo… cultura, tradiciones… encuentras de todo.” Y remató con lo que a muchos nos define: la unión cuando hay que apoyar, el ruido, la fiesta… y sí: “Los taquitos no pueden faltar.” Su favorito: pastor. Recomendación directa en CDMX: “una gringa… en El Vilsito.”

Si tuviera que elegir una sola imagen para explicar México, se fue al símbolo compartido: “tal vez el Zócalo… una aérea… con la banderita.”

La pregunta que deja: la historia que más te marcó

Para cerrar, Ilse dejó una pregunta para el siguiente invitado: “¿Qué historia lo marcó más como fotógrafo?” Y cuando se la regresaste (porque aquí hacemos trampa), volvió al origen: los partos. “Aprendí mucho… de la unión, de la familia… a controlar emociones.” Estar en un momento tan íntimo —y ver la felicidad al recibir las fotos— fue lo que más la marcó.

Y quizá por eso su foto funciona tanto: porque no intenta impresionar con técnica. Intenta respetar, cuidar y contar. En un mundo donde todo se comparte rápido, Ilse eligió mirar con ética. Y en ese gesto silencioso, hizo algo enorme: volvió visible el instante más frágil y más poderoso de todos.


Fotógrafa de la ciudad de México, una nueva conversación con la fotógrafa Ilse Barrios, te invitamos a escucharla y compartirla , conoce su perspectiva de México!!


Síguela en: https://www.instagram.com/_ilsefernandez_/


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