FilmSwap CDMX: cuando la ciudad se revela en comunidad


El domingo 19 de abril, la Ciudad de México amaneció con una invitación distinta: salir a caminar, mirar con calma y confiar en la magia de la fotografía análoga.

Con motivo de la primera fecha de FilmSwap CDMX – Nuevo León, en Lo Hecho en México reunimos a 20 mujeres y hombres fotógrafos para realizar una caminata fotográfica por uno de los territorios más entrañables de la capital. La cita fue a las 9:00 de la mañana en el Monumento a Álvaro Obregón, punto de encuentro y también punto de partida para una experiencia que buscó mucho más que producir fotografías: buscó crear comunidad.

Cada participante recibió un rollo Kodak Portra 160, una película reconocida por su suavidad cromática, su nobleza para el retrato y su capacidad para registrar la luz con una sensibilidad muy particular. Pero en esta actividad, el rollo no era solamente un soporte fotográfico: era una especie de puente. Un objeto compartido que, después de ser expuesto en CDMX, viajará a Nuevo León para recibir una segunda mirada.

La ruta comenzó en el Monumento a Álvaro Obregón y avanzó por espacios llenos de historia, textura y vida cotidiana: Plaza del Carmen, Mercado de San Jacinto, Iglesia de San Jacinto, Plaza San Jacinto, para finalmente regresar al punto de inicio. Durante el recorrido, cada fotógrafo fue encontrando fragmentos de ciudad: fachadas, sombras, personas, mercados, detalles, gestos, muros, árboles, luz de domingo y escenas que solo aparecen cuando se camina con atención.

El Film Swap tiene algo profundamente bello: nos obliga a soltar el control.

A diferencia de la fotografía digital, donde podemos revisar, borrar, corregir y repetir, aquí cada disparo implica una decisión más consciente. No hay pantalla que confirme. No hay resultado inmediato. Solo está la intuición, la experiencia, el encuadre y la confianza en que algo sucederá cuando la película sea revelada.

En esta dinámica, además, cada imagen queda abierta a una segunda intervención. Lo que una fotógrafa o fotógrafo capturó en CDMX será después superpuesto con la mirada de otra persona en Nuevo León. Dos ciudades, dos momentos, dos sensibilidades y un mismo rollo. El resultado no pertenece por completo a nadie y, al mismo tiempo, pertenece a todos.

Ahí está la fuerza de este proyecto: en entender que la fotografía también puede ser colaboración.

FilmSwap nos recuerda que una imagen no siempre nace de la precisión absoluta. A veces nace del azar, del error, del cruce inesperado, de una sombra que se encuentra con un rostro, de una arquitectura que se mezcla con un mercado, de una calle de CDMX que dialoga con una escena de Monterrey. En tiempos donde casi todo busca ser inmediato, esta práctica nos invita a esperar. A confiar. A revelar.

Y quizá por eso la fotografía análoga sigue convocando a nuevas generaciones de fotógrafos: porque no solo produce imágenes, produce experiencias. Nos obliga a estar presentes. A cuidar cada toma. A mirar antes de disparar. A pensar en la luz, en el tiempo, en el encuadre y en la historia que puede vivir dentro de un negativo.

La caminata de este domingo fue también una forma de celebrar el territorio. San Ángel, con sus plazas, su mercado, su iglesia y sus calles, se convirtió en un laboratorio visual donde cada participante aportó una manera distinta de ver la ciudad. Algunos buscaron retratos, otros detalles arquitectónicos, otros escenas de mercado o instantes cotidianos. Todos, desde su propia sensibilidad, ayudaron a construir una primera capa de memoria fotográfica.

Ahora, esos rollos continúan su camino.

La siguiente etapa sucederá en Nuevo León, donde otras miradas volverán a cargar la película para crear la segunda exposición. Solo entonces comenzará la verdadera sorpresa: descubrir cómo dialogan dos geografías distintas dentro de una misma imagen.

Desde Lo Hecho en México creemos que estas actividades son necesarias porque fortalecen el ecosistema fotográfico, abren espacios de encuentro y nos recuerdan que la fotografía no vive solamente en las cámaras, sino en las comunidades que se forman alrededor de ellas.

FilmSwap CDMX fue una caminata, sí. Pero también fue una invitación a volver a mirar con paciencia. A defender el valor del proceso. A celebrar el error como posibilidad estética. A encontrarnos en la calle, cámara en mano, para seguir construyendo imágenes que hablen de nuestros territorios, nuestras identidades y nuestras formas de habitar México.

Porque la fotografía análoga no es nostalgia: es una manera viva de crear.

Y mientras existan personas dispuestas a caminar, observar, compartir un rollo y esperar el misterio del revelado, seguirá habiendo nuevas formas de contar quiénes somos.


Agradecemos profundamente a las empresas e instituciones que se suman a generar estos espacios que nos permiten seguir fomentando el talento y el arte de nuestro país.