Leer también es una forma de mirar: por qué un libro puede ser un gran premio para las niñas y niños que fotografían México
El próximo 1 de abril de 2026 arranca la tercera edición de México en una Imagen Niños, un concurso pensado para que niñas y niños de 6 a 15 años compartan, a través de una fotografía, esos momentos, lugares, personas y actividades que hacen su vida más divertida. Más que buscar perfección técnica, este proyecto busca descubrir nuevas miradas: entender cómo ven México desde su propio mundo.
En ese contexto, que Editorial El Naranjo forme parte de los premios con un libro para cada niña y niño ganador no es un detalle menor. Es una decisión profundamente coherente con el espíritu del concurso. Porque si la fotografía ayuda a observar, la lectura ayuda a imaginar. Si una imagen permite capturar un instante, un libro permite expandirlo. Y cuando ambas experiencias se encuentran en la infancia, se abre una posibilidad enorme: la de formar niñas y niños más sensibles, más creativos y más conectados con su entorno.
Hoy más que nunca necesitamos recordar que leer no solo sirve para aprender dentro del salón de clases. Leer también sirve para construir mundo interior. Para nombrar emociones. Para despertar curiosidad. Para ponerse en el lugar de otros. Para fortalecer la capacidad de asombro. Un libro en manos de una niña o un niño puede convertirse en una conversación, en una pregunta, en una idea, en una aventura o incluso en una nueva manera de entender lo que ve todos los días.
Por eso, integrar la lectura como parte del premio de México en una Imagen Niños tiene un valor que va mucho más allá de lo simbólico. Significa reconocer que la infancia necesita experiencias culturales que no solo entretengan, sino que también acompañen su desarrollo. Significa apostar por premios que dejen huella. Significa entender que una cámara y un libro no compiten entre sí: se complementan.
La fotografía invita a detenerse y mirar. La lectura invita a profundizar en esa mirada. Juntas ayudan a que niñas y niños descubran que su voz importa, que su forma de ver el mundo tiene valor y que aquello que viven cotidianamente —sus mascotas, las personas que quieren, los lugares que recorren, la comida que disfrutan o los pasatiempos que los emocionan— también puede convertirse en una expresión creativa con sentido.

El uso de datos como el reporte de 2024 del National Literacy Trust, que señala que solo el 34.6% de los jóvenes disfruta la lectura en su tiempo libre, no debe verse como una cifra aislada de una región, sino como una señal de alerta global sobre las tendencias de consumo cultural en la era digital
Esta visión está en sintonía con una convicción más amplia: el arte y la cultura son pilares de la formación integral de la niñez. Impulsar proyectos donde niñas y niños participen activamente en experiencias artísticas fortalece su creatividad, su empatía, su sentido de identidad y su relación con la comunidad. También les da herramientas para expresar ideas, emociones y formas propias de entender el país en el que viven.
Desde esa perspectiva, un concurso de fotografía infantil no solo es una dinámica creativa. También es un espacio de participación, de descubrimiento y de formación. Cuando una niña o un niño toma una foto para responder qué es lo más divertido de México, en realidad está haciendo mucho más que participar: está observando su entorno con intención, eligiendo qué vale la pena mostrar y diciendo, desde su experiencia, “así veo yo mi mundo”. Esa capacidad de expresión es valiosa y merece ser acompañada por más estímulos culturales, como la lectura.
Hay algo especialmente poderoso en que los premios de este concurso no solo reconozcan el talento, sino que también siembren nuevas posibilidades. Las 20 fotografías ganadoras formarán parte de una exposición colectiva que viajará por distintos museos, llevando la mirada de niñas y niños a espacios de gran valor cultural. Ese recorrido reafirma que la infancia no solo debe ser espectadora de la cultura, sino también protagonista de ella.
En ese mismo sentido, regalar un libro es una manera de decirles a las y los ganadores: tu mirada importa, pero también importa todo lo que puedes seguir imaginando, descubriendo y construyendo a partir de ella.
En México en una Imagen Niños creemos que fomentar la creatividad desde la infancia también es una forma de fortalecer el futuro. Apostar por arte, cultura, lectura y fotografía en la vida de niñas y niños es apostar por una generación con mayor sensibilidad, pensamiento crítico, empatía y sentido de pertenencia. Es sembrar en ellos no solo recuerdos felices, sino herramientas para comprender mejor su entorno y participar en él con imaginación y confianza.
A unos días del arranque de esta nueva edición, vale la pena subrayarlo: un libro puede ser mucho más que un premio. Puede ser el inicio de otra aventura. Otra historia. Otra forma de mirar.
Y cuando una niña o un niño aprende a mirar con atención —ya sea a través de una cámara o de un libro— también empieza a descubrir que su mundo, su voz y su creatividad tienen un lugar importante dentro de México.








