Ana Beatriz Censo
El calor de la caña, la sonrisa del oficio y la emoción de capturar el instante
Hay fotografías que casi se sienten en el cuerpo. La imagen con la que Ana Beatriz Ascenso Hernández ganó México en una Imagen (15ª edición) es una de esas: basta mirarla para imaginar el calor, el humo, el chasquido del fuego y la tierra húmeda. En la charla, Ana lo dijo con una claridad sencilla: quería que se transmitiera eso. “Creo que nada más con ver la foto ya da calor”, confesó, hablando de los cañeros, de su trabajo y de esa escena nocturna que, sin proponérselo, terminó convirtiéndose en un retrato colectivo de México.
Ana se conectó desde Presidio Plan de Libres, municipio de Tezonapa, Veracruz, “en las altas montañas del estado de Veracruz”. Ahí, el clima cambia por temporadas, pero la humedad siempre se siente. Y entre carretera y comunidad, el paisaje está marcado por lo mismo: cañales. “Cañal de este lado, cañal de este lado”, contó. Ese territorio cotidiano fue también el escenario de su foto ganadora.
Una fotógrafa de eventos… con corazón documental
Ana se presenta con honestidad y oficio: “Me presento como videógrafa y fotógrafa de eventos sociales… me especializo en bodas, quince años”. Pero hay otra parte de su mirada que la mueve profundamente: “también me gusta hacer fotografía documental”. Llegó al video “por el ámbito laboral”, como quien entra para trabajar… y se queda porque descubre algo más grande: la posibilidad de contar.
Desde adolescente ya tenía esa inquietud. Recordó un documental de preparatoria sobre atractivos turísticos de su zona; y más atrás, las fotos familiares tomadas con cámara de rollo. “Desde que era de once años tuve el primer acercamiento con una cámara… con rollito”, dijo. Esa raíz explica algo de su forma de mirar: observar primero, disparar después.
Y hay un contraste que ella misma explica muy bien: en video se siente más cómoda porque no necesita “dirigir” tanto a las personas. “En el video es como silencio… en foto de sociales hay que interactuar bastante.” En eventos, el margen de error es mínimo. Como lo dijiste tú en la charla: perder la foto del anillo o del beso no es opción. Ana lo resumió con una realidad de oficio: “en foto… es una fracción de segundo… hay que estar”.
La foto ganadora: una quema de caña, un speedlight y un perro que llegó a último momento
La imagen nació como un experimento, no como un encargo. Ana escuchó que estaban quemando caña y decidió ir: cruzaron una calle, una vía del ferrocarril y llegaron al cañaveral. Lo que buscaba era probar algo que estaba aprendiendo: “andaba yo aprendiendo el manejo de los flashes… un speed light”. La intención original era retratar al señor que aparece al frente. Pero la fotografía cambió frente a ella, como cambian las cosas reales: alguien se acercó por curiosidad, luego se sumaron los demás… y al final llegó el perro.

Foto: Ana Beatriz Ascenso Hernández
En el alma del campo mexicano, entre caña y fuego, crece el azúcar…
y entre ellos, crece la hermandad.
“El perrito… no estaba incluido en la foto… llegó al último momento”, contó. Y esa llegada inesperada terminó de cerrar el cuadro: humanidad, oficio y un detalle de vida que no se puede planear.
Ana insiste en algo que se siente en su manera de trabajar: no quiso interrumpir. “Traté de no quitarles tiempo en su trabajo… hice una fotografía documental.” Fue rápida: de esa toma fueron tres disparos. “De esta… fueron tres”, dijo. El resto es una serie amplia de 30–40 imágenes: retratos, detalles, momentos del encendido, gestos.
Lo que no se ve: ratitas, serpientes, guardarraya y el calor que golpea
Cuando le preguntaste qué no aparece en la imagen, Ana no respondió con poesía, sino con realidad: en la quema salen animales que huyen del fuego. “Salen orejitos, hay unas ratitas… o serpientes”, dijo. Por eso el perro también cumple un rol: ayuda a “auxiliarlos con esos detalles”.
Y luego está el entorno: “una extensión de cañaverales y cañaverales… al fondo hay cerros… y más gente trabajando”. El calor es doble: el del ambiente y el de la lumbre. “Se siente… llega el calor.” ¿Es peligroso? Ana no romantiza: “yo sí lo denomino peligroso”, aunque reconoce la experiencia de quienes lo hacen y el conocimiento del terreno. Explicó la guardarraya: la franja que evitan que el fuego se pase a otros cañales. Y habló de lo físico: la caña pica, corta, lastima. “Hay que cubrir todo eso… llega a cortar las hojas.”
Esa información cambia cómo vemos la foto: ya no es solo una escena “bonita”; es un trabajo duro, pesado, nocturno… y aun así, con sonrisas.
“Para mí no fue trabajo”: el impulso de probar, observar y decidir
Ana dijo algo que se siente como clave creativa: “para mí esta foto no fue un trabajo… fue un experimento… una práctica”. Llegó, saludó, se sentó, observó. Ella se toma su tiempo: “primero la imagino… y digo, bueno, ahí va.” Su forma de fotografiar está atravesada por la observación. Más tarde lo repitió con claridad: le gusta llegar con tiempo, ver dónde pararse, pensar el encuadre. “Me gusta observar… dónde me voy a parar, de dónde voy a tomar la foto.”
Ese ritmo más lento es justo lo contrario de lo que exige un evento social, y quizá por eso la fotografía documental le da libertad: le permite estar, mirar y esperar.
La dinámica “modo jurado”: tradición, folclor y una postal perfecta
Uno de los segmentos más importantes de estas charlas es el ejercicio simbólico de “ser jurado”: mostrar tres fotos ganadoras y escuchar la lectura de cada invitado. Ana lo vivió desde su sensibilidad documental.
- En la primera, lo que la atrapó fue el misterio del personaje: “lo negro… el estado del personaje… es como ‘¿qué está haciendo?’” y esa curiosidad la llevó a mirar el fondo, a querer entender la tradición.
- En la segunda, leyó calma y folclor: “un niño tranquilo… me transmite tranquilidad y mucho folclore.”
- Y en la tercera, reconoció el trabajo de producción y luz: “los charros, las escaramuzas… hay luz… digna de postal.”



Fotos: Alain Hernández Aguila / Jesús Alvarado Rodríguez / Mayella Valdivia Rodríguez
A la hora de elegir, se quedó con la de las escaramuzas por la composición: “me gustó mucho… hay diferentes planos… está muy costoso, muy pensada y bien escrita.” Ese comentario retrata bien a Ana: aprecia lo espontáneo, pero también lo construido con intención.
Orgullo de México: trabajo, compañerismo y solidaridad
Cuando llegaste a la pregunta central —¿por qué te sientes orgullosa de México?— Ana habló desde lo que retrató: el equipo. “La hermandad que hay entre mexicanos… el trabajo… el compañerismo… el ‘vamos, todos somos un equipo’.” Para ella, México es solidario por naturaleza: “cuando nos vemos en muchos detalles, vamos a ayudar siempre.” Y también reconoció lo evidente y hermoso: “México es fiesta”. Porque sí: nuestras tradiciones son celebración, baile, comida, ritual… y eso también es orgullo.
El instante antes del disparo: emoción pura
La pregunta que le dejó Salvador Valenzuela fue íntima: qué siente justo antes de apretar el botón. Ana respondió con una frase que define el corazón de su mirada:
“La emoción de capturar ese momento… de tenerlo inmortalizado… tengo que hacerlo, tengo que hacerlo.”
Y cuando la foto ya está hecha, la emoción no se va: “me sigue emocionando… es como el ‘lo logré, ahí está’.” Esa emoción se multiplica cuando la ve impresa, itinerando por museos, recibiendo comentarios, encontrándose con otros ganadores. Para ella, no es solo un premio: es ver su instante convertido en memoria pública.
La pregunta que deja: ¿qué pesa más, la técnica o lo que transmite?
Al final, Ana dejó una pregunta que toca el centro de cualquier fotógrafo:
“En su fotografía, ¿qué es más importante… el motivo, lo que transmite, o la técnica?”
Ella misma se respondió: prioriza que la foto transmita. “Yo le doy personalmente a que transmita algo.” Y aunque reconoce que la técnica debe acompañar, su brújula es emocional. Tal vez por eso, al hablar de su imagen, deseaba algo muy simple y muy poderoso: que quien la vea se contagie.
“Ojalá y se contagien su sonrisa… a pesar de que el trabajo es pesado, ellos están contentos ejecutándolo.”
Esa es la esencia de su foto y, de alguna manera, del concurso entero: mirar el país no solo como postal, sino como gente trabajando, ayudándose, celebrando… y encontrando belleza incluso entre el humo y el calor de la caña.
Una nueva conversación con la fotógrafa Ana Censo te invitamos a escucharla y compartirla , conoce su perspectiva de México!!
Síguela en: https://www.instagram.com/bettycenso/







