Nuevo León estrena su Primera Bienal de Fotografía: 28 años de historia entran a una nueva etapa
Fotografía · Nuevo León
La Fototeca Nuevo León y Conarte inauguraron anoche una exposición que reúne a 29 artistas seleccionados entre 96 propuestas, y que confirma que la fotografía del estado dialoga hoy con las discusiones más vigentes del arte contemporáneo.
A las 20:26 horas de ayer quedó formalmente inaugurada la Primera Bienal de Fotografía de Nuevo León, un certamen que no nace de cero: es la tercera piel de un mismo organismo que arrancó como el histórico Salón de la Fotografía de Nuevo León, se transformó después en la Revisión de Fotógrafos de Nuevo León, y llega ahora, con nombre y formato de bienal, a su edición número 28.
Un certamen que se piensa a sí mismo como resistencia, no como velocidad
El mensaje institucional de Conarte fue claro: esta primera Bienal no debe leerse como un hecho aislado, sino como el inicio de una nueva etapa para un espacio que, pese a los cambios de nombre y a casi tres décadas de altibajos, ha sostenido su función esencial: revisar, estimular y reconocer la producción fotográfica que se hace en el estado.
La frase que más se repitió durante la noche resume bien el espíritu del certamen: la fotografía «no es una carrera de velocidad, sino de resistencia». Participar, entonces, no es solo competir por un premio, sino sumarse a un proceso de trayectoria, producción constante y perseverancia que trasciende cualquier resultado individual.

Generaciones que comparten la misma pared
Uno de los rasgos más significativos de esta edición es la convivencia, en un mismo espacio expositivo, de artistas emergentes formados en las escuelas y talleres de Monterrey con fotógrafos de trayectoria ya consolidada. Esa mezcla generacional no es casualidad: es, según se explicó durante la inauguración, parte deliberada de la apuesta curatorial por establecer un diálogo entre quienes empiezan y quienes ya construyeron una obra.
La mirada curatorial: territorio, identidad y lo no humano
La curadora Gemma explicó que la revisión de los 96 portafolios recibidos permitió trazar un mapa amplio y diverso de la fotografía contemporánea que se produce en Nuevo León. Entre los ejes temáticos más presentes destacaron:
- Territorio, en conexión con una tradición ya histórica de la fotografía neoleonesa.
- Identidad, y las tensiones entre masculinidades y feminidades.
- Memoria, como archivo y como herida.
- Exploraciones formales del lenguaje fotográfico.
- Perspectivas decoloniales.
- Nuevas aproximaciones a la naturaleza, desde miradas no especistas.
El resultado, según la curaduría, demuestra que la fotografía hecha en Nuevo León no está aislada: dialoga con las preocupaciones que hoy atraviesan la fotografía y el arte contemporáneo tanto a nivel nacional como internacional. La búsqueda de una representación equilibrada de mujeres fotógrafas —en la producción artística y también en los espacios de gestión y curaduría— fue otro de los criterios explícitos del proceso.
Ricardo Márquez, Conarte, en el mensaje institucional de cierre.
Un estímulo para seguir produciendo
Yolanda Leal, coordinadora de la Fototeca Nuevo León, subrayó una idea que atraviesa todo el certamen: la Bienal debe entenderse ante todo como un estímulo para seguir produciendo fotografía. El simple hecho de participar obliga a los autores a fijar objetivos, desarrollar un proyecto y definir qué quieren mostrar, convirtiendo la convocatoria en un ejercicio de disciplina y crecimiento profesional, independientemente del resultado final. Quienes no fueron seleccionados, se insistió, también forman parte de ese proceso: la invitación es a seguir participando, produciendo y buscando nuevas oportunidades.

Los premios de adquisición
El jurado, integrado por Onís Adorno, Humberto Ríos y Beto Díaz Suárez, evaluó durante varios días la solidez de cada proyecto, la construcción de las imágenes, la relación entre imagen y texto, y la congruencia de las obras con la investigación de cada artista. Estos fueron los resultados:
| Categoría | Artista | Obra | Premio |
|---|---|---|---|
| Emergente | Mauricio Adrián Ávila Torriates | El estado del consumible | $75,000 |
| Emergente | Alme Victoria Rodríguez Perales | Factura | $75,000 |
| Trayectoria | Eduardo Jiménez Román | Típico, para una ciudad que se desvanece | $120,000 |
| Trayectoria | Jesús Antero Escandón Quintanilla | Violeta y fotosensible | $120,000 |
| Mención honorífica · Emergente | Diana Karina Cepeda Zapata | Sujeto | — |
| Mención honorífica · Trayectoria | Rosalinda Olivares | La sombra de la verticalidad | — |
Un proyecto colectivo
Los discursos de la noche coincidieron en algo que suele quedar fuera del reflector: la Bienal no es obra únicamente de los artistas y la curaduría. Detrás de cada imagen colgada hubo equipos de diseño, producción, montaje, mantenimiento, administración, iluminación, seguridad y servicios técnicos, además del trabajo conjunto de la Fototeca Nuevo León y Conarte. Reconocerlo, en un evento de esta magnitud, es también una forma de nombrar a la comunidad cultural que lo hace posible.
Memoria, presente y futuro de la fotografía neoleonesa, bajo un mismo techo.
