Sunny Quintero
Sunny Quintero: el instante antes del desfile y la mirada que se vuelve comunidad
Hay fotógrafas que no solo hacen imágenes: hacen ecosistema. Conectan personas, abren espacios, sostienen proyectos, inspiran a otras miradas a salir a la calle. En el marco del 15º aniversario de México en una Imagen, conversar con Sunny Quintero fue justamente eso: hablar de una foto ganadora, sí… pero también de una forma de entender la fotografía como comunidad viva.
Sunny llegó a la charla con la energía de alguien que viene de “montar” un proyecto enorme. Días antes inauguró la exposición anual de Mexican Women Photographers, una convocatoria que ella organiza año con año para dar visibilidad al trabajo de mujeres en street photography y, cada vez más, en fotografía documental. “Llegaron como alrededor de cuatrocientas solicitudes… para mí es muchísimo”, compartió. De ahí se seleccionaron cien fotógrafas (95 mexicanas + 5 invitadas de Colombia), además de 30 menciones especiales proyectadas en pantalla. Todo en un mismo lugar: la Galería Central del Centro Nacional de las Artes, donde la muestra se presenta hasta el 12 de abril. La inauguración, dijo, fue “irreal”: “No esperaba tantísima gente… fue una cosa irreal”.
Esa fuerza comunitaria no le quitó ganas de participar en el concurso. Al contrario: reafirma algo que ella misma repite y practica: en fotografía, hay que estar presentes en la escena… y también en la conversación.
La foto ganadora: el previo del desfile como territorio narrativo
La imagen con la que Sunny ganó en México en una Imagen fue tomada el 16 de septiembre durante el desfile de Independencia en la Ciudad de México, sobre la calle 20 de Noviembre, cerca del Zócalo. Pero lo importante es el enfoque: a ella le interesa más lo que ocurre antes del desfile que el desfile mismo.

“El previo del desfile tiene, yo siento, muchísimas más historias que el desfile en sí”, explicó. Por eso cada año organiza un workshop en esa fecha: se citan a las cinco de la mañana, registran la preparación, el acomodo, la tensión, la espera. Y en medio de ese caos aparece la escena: un cetrero del Heroico Colegio Militar sosteniendo un águila (o “aguililla”, como le comentaron), y un instante de calma tan raro que parece inventado.
A Sunny le fascinan las águilas: “Es un animal que me fascina… tiene algo que me conecta mucho”. Y también siente una admiración profunda por los soldados: “desde pequeña me causan mucha admiración”. En esa mezcla —animal + humano + disciplina + vínculo— encontró el centro de la foto: “parece que se hacen como uno mismo… se funden”.
Lo más sorprendente es que en la imagen no hay ciudad, no hay ruido, no hay multitud. Están solos. Pero Sunny dejó claro: alrededor había “un mundo”. “A los lados estaba el de los tamales, el escuadrón de fuerzas especiales… es un mundo de gente. El caos”, dijo. Y detrás del cetrero estaban su mamá y familiares esperando mientras todos miraban a las aves.
La decisión técnica al servicio de lo emocional
Para convertir caos en silencio visual, Sunny tomó una decisión simple y poderosa: bajar el cuerpo para que el fondo fuera cielo. “Para evitar el ruido en el fondo… me bajé… para que lo que salía de fondo fuera únicamente el cielo”, explicó. Con un lente fijo (sin telefoto) y un encuadre cerrado, aisló al sujeto del entorno urbano de 20 de Noviembre. “Cerré la toma… usé un 56mm”, contó. Y aunque la escena se capturó en color, decidió convertirla a blanco y negro: “Fue lo único que le hice”.
Pero más allá de la técnica, Sunny tiene una brújula clara. Cuando le preguntaron qué parte fue clave, respondió desde lo que guía su trabajo:
“En realidad lo que estoy buscando es la emoción. Siempre… lo que estoy buscando es transmitirla”.
La emoción primero. La técnica como herramienta, no como fin.
Eso se conectó con la pregunta heredada de la charla anterior: ¿qué pesa más, el motivo/lo que transmite o la técnica? Sunny respondió sin dudar: “Lo que transmite, definitivamente”. Y lo explicó como solo alguien que vive la calle puede hacerlo: hay fotos que fallan técnicamente, pero “te hacen sentir algo”. Y hay otras perfectas en composición, pero vacías: “tienen una técnica perfecta… pero si no te causa algo… ¿dónde está la fotografía?”.
Tres fotos, tres lecturas: la mirada del jurado dentro de la mirada
En la dinámica “modo jurado”, Sunny comentó tres imágenes ganadoras y reveló cómo observa:
- De la foto de Alfredo Moreno (Chinacate con bandera) dijo que la atrapó primero “el encuadre” y el movimiento de la bandera como contexto, además de la potencia del retrato.
- De la imagen de la niña subiendo (Chihuahua), destacó armonía, luz y perspectiva: “se me hace una imagen muy positiva… me causó curiosidad desde dónde la habrá tomado”.
- Y de la foto de Iñaki Castillo (juguetes), el detalle que la hizo volver fue inmediato: “las muñecas, definitivamente”, porque la llevó a “México del ayer… como de la época del cine de oro, pero a color”.


Fotos: Alfredo Moreno / Diana Raquel Vázquez Vera

Foto: Iñaki Castillo Méndez
Al final eligió la de Chihuahua por inspiración y por su gusto personal: “me encantó… a mí particularmente me gustan mucho las fotos de niños”.
Y ahí hizo una reflexión importante: ser jurado no solo es difícil por elegir, sino por ponerse de acuerdo con otras miradas. “Es bien complicado”, dijo. “Ahora los comprendo más que antes”.
México: diversidad cultural y natural, “como México no hay dos”
Cuando llegó la pregunta grande —por qué se siente orgullosa de México— Sunny no se fue por la frase fácil. Se fue por el mapa completo: “nuestra riqueza cultural y natural tan vasta”. Habló de ecosistemas, comida, lenguas, vestimentas, fiestas, música: “como México no hay dos”. Y dijo algo que resume su intención fotográfica: le interesa mostrar “ese lado bello de México… para que vean que México no es solamente lo que ven en las noticias”.
Talleres, calle y un llamado final: abrir espacios que aún no existen
Sunny compartió que, además del workshop del 16 de septiembre, organiza recorridos y caminatas (Merced, Jamaica, Día de Muertos) y que este año se enlazan actividades con el Euro Jazz y con la programación del Cenart. Su invitación es clara: la fotografía se aprende en la práctica, en comunidad, en la calle.
Y su cierre fue un mensaje que se siente como manifiesto para estos 15 años:
“No hagan lo que los demás están haciendo… generen ideas para espacios o necesidades que la gente está buscando y aún no existen”.
Abrir espacios. Construir comunidad. Hacer fotografía como acto colectivo.
Como ella misma dijo, el ecosistema va más allá del fotógrafo y del museo: incluye al que monta, al taxista, al que vende el elote afuera, a quien se detiene a mirar una imagen en la pared. “Todos somos parte de ese ecosistema”, y empujarlo lo vuelve más vibrante.
En el fondo, su foto del cetrero y el águila dice lo mismo que su trabajo comunitario: hay un vínculo que sostiene la calma incluso en medio del caos. Y eso —en la calle, en el arte y en México— es una forma poderosa de esperanza.
Fotoperiodista y fotógrafa callejera. Es fundadora y curadora de la comunidad de Fotógrafas Mexicanas.
Una nueva conversación con ella te invitamos a escucharla y compartirla , conoce su perspectiva de México!!
Síguela: https://www.instagram.com/sunnyquintero/







