La historia detrás del Día del Padre en México: de Washington a La Laguna
Dos mujeres, dos padres y una misma certeza que cambió el calendario de millones de familias.
Hay fechas que uno da por sentadas. El tercer domingo de junio, las familias mexicanas se reúnen, los niños entregan manualidades dobladas con torpeza y amor, los restaurantes se llenan. Todo parece haber existido siempre, como si el Día del Padre fuera parte del paisaje inamovible del calendario. Pero no siempre fue así.
Detrás de esta celebración hay dos mujeres que decidieron, cada una desde su propio rincón del continente, que los padres también merecían un día. Sus historias son poco conocidas, y eso es precisamente lo que las hace extraordinarias.
Una hija y una promesa en Spokane
Corría el año de 1909 cuando Sonora Smart Dodd escuchó un sermón en su iglesia de Spokane, Washington, dedicado al Día de la Madre —una celebración que apenas comenzaba a ganar terreno en Estados Unidos. Mientras el pastor hablaba de las madres como pilares del hogar, Sonora pensó en su padre.
Henry Jackson Smart era veterano de la Guerra Civil. Había regresado de los campos de batalla con el corazón partido: su esposa murió en el parto de su sexto hijo. Quedó solo, con seis criaturas que criar en una granja del estado de Washington, sin una red de apoyo, sin un manual. Lo hizo de todas formas. Levantó a sus hijos, los educó, los amó.
Si las madres tenían su día, los padres también lo merecían. Sonora salió de aquella iglesia con esa convicción, y eso lo cambió todo.
Propuso la fecha del 5 de junio, el cumpleaños de su padre, pero los pastores de la Alianza Ministerial local necesitaban más tiempo para preparar sus sermones. La fecha se corrió al tercer domingo de junio, y así quedó.
El 19 de junio de 1910 se celebró en Spokane el primer Día del Padre de la historia. No fue un evento masivo ni una proclamación presidencial. Fue, en el fondo, el acto de amor de una hija hacia un hombre que hizo lo imposible por sus hijos.
Durante décadas, la celebración se mantuvo irregular y local. No fue sino hasta 1966 cuando el presidente Lyndon B. Johnson firmó la primera proclamación oficial, y en 1972 el Congreso estadounidense lo estableció como día nacional. Más de medio siglo había tardado la sociedad en reconocer oficialmente lo que Sonora ya sabía en 1909.
La joven de La Laguna que se hizo la misma pregunta
A miles de kilómetros de Spokane, en la región de La Laguna —ese territorio compartido entre Durango y Coahuila que huele a algodón y a tierra seca—, una joven llamada Carmelita Tostado Gamboa se hacía una pregunta parecida.
Tenía apenas 17 años cuando notó algo que le parecía injusto: existía un día para las madres, pero no había ninguna fecha en el calendario dedicada a los padres. Y ella tenía un padre que bien merecía uno.
Don Pedro Tostado Ontiveros era telegrafista. Recorrió gran parte de México a lo largo de su carrera, saltando de ciudad en ciudad, tendiendo los hilos invisibles que conectaban al país en una época en que el telégrafo era la velocidad de la luz. Llegó a ser jefe de una oficina de telégrafos. Era un hombre trabajador, presente, significativo.
Carmelita decidió hacer algo. Comenzó una campaña para que México adoptara una celebración equivalente al Día de la Madre, pero dedicada a los padres. La historia no ha preservado todos los detalles de cómo lo hizo, pero sí sabemos lo esencial: funcionó.
La historia de Carmelita Tostado es, en muchos sentidos, más cercana y más nuestra que la de Sonora Smart Dodd. Y sin embargo, casi nadie la conoce. Su nombre no aparece en los discursos del Día del Padre. Su padre telegrafista no tiene estatua. Ella misma es apenas una nota al pie en la historia de una celebración que, gracias a su empuje, hoy viven millones de familias mexicanas.
Cómo llegó el Día del Padre a las escuelas de México
La festividad no llegó a México de golpe. Fue un proceso lento, casi discreto. A continuación, los hitos que la consolidaron:
Primera celebración oficial del Día del Padre en la historia, impulsada por Sonora Smart Dodd. La fecha queda fijada al tercer domingo de junio.
Se establece el Día de la Madre el 10 de mayo por decreto. No existe aún una fecha equivalente para los padres.
Carmelita Tostado Gamboa inicia su campaña para que México adopte una celebración para los padres. Su padre telegrafista, Don Pedro, es la inspiración.
La celebración comienza a adoptarse en las escuelas del país como actividad para fomentar los valores familiares. Los niños hacen manualidades; los papás son invitados al salón.
El presidente Lyndon B. Johnson oficializa el Día del Padre en Estados Unidos. México adopta el mismo criterio de tercer domingo de junio, sin decreto formal.
La fecha evoluciona de celebración escolar a evento con fuerte impacto social, emocional y comercial. En 2026 cae el domingo 21 de junio.
El día del padre en el mundo: una celebración con muchas caras
El Día del Padre no es igual en todas partes. Cada variante dice algo sobre cómo cada cultura entiende la paternidad.
| País o región | Fecha | Contexto |
|---|---|---|
| México, EUA, Chile, Colombia, Perú, Venezuela | 3er domingo de junio | Modelo anglosajón adoptado por gran parte de América |
| España y Portugal | 19 de marzo | Día de San José, padre adoptivo de Jesús |
| Corea del Sur | 8 de mayo | Mismo día para padres y madres, bajo enfoque de paridad |
| Tailandia | 5 de diciembre | Cumpleaños del anterior rey Bhumibol Adulyadej |
| Australia y Nueva Zelanda | 1er domingo de septiembre | Adaptación al hemisferio sur |
Lo que los números nos dicen sobre los padres de hoy
El Día del Padre no es solo sentimiento. Los datos del INEGI pintan un retrato revelador del padre mexicano contemporáneo.
Pero hay un dato que dice más que todos los demás: según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT 2019), los hombres dedicaban en 2002 apenas 6 horas semanales al cuidado de sus hijos. Para 2019, esa cifra había crecido a 11 horas. La participación paterna en la crianza casi se duplicó en menos de dos décadas.
No es suficiente —las madres siguen cargando con una proporción mucho mayor del trabajo no remunerado del hogar—, pero es una dirección. Una señal de que algo está cambiando en la forma en que los hombres mexicanos entienden lo que significa ser padre.
